Hay discos que no buscan sonar limpios, sino cercanos. No intentan borrar la textura del proceso, sino dejar que esa textura hable. “Turvo”, el segundo álbum de guandu, pertenece a esa zona: una obra donde la cinta de casete, la baja fidelidad y la fragilidad sonora no son accidentes, sino parte esencial de la emoción.
La banda de São Paulo presentar´el próximo 17 de septiembre un trabajo grabado en cinta con una Tascam 4-track, consolidando la estética lo-fi que ya había propuesto en su primer álbum, “NO-FI”, lanzado en 2025. Pero “Turvo” no se limitará a repetir ese punto de partida. El disco se siente más equilibrado, con voces más presentes, guitarras que dialogan entre sí y una exploración rítmica más amplia.
La palabra “turvo” sugiere algo opaco, borroso, difícil de ver con nitidez. Esa idea parece atravesar todo el álbum. Las canciones pueden sentirse acogedoras en algunos momentos y densas o disonantes en otros. No hay una búsqueda de pulcritud absoluta, sino una forma de belleza que aparece precisamente en lo inestable, en lo casero, en lo que conserva una huella humana.
guandu trabaja desde una idea de slowcore brasileño que no depende de una escena cerrada ni de influencias usadas como etiqueta. Aquí el término describe una manera de construir canciones: tempos lentos, dos guitarras limpias, ausencia de bajo, voces susurradas, introspección y letras atravesadas por un contexto brasileño. El resultado es una música que parece moverse despacio porque necesita observar lo que ocurre dentro.
Esa decisión estética conecta con una tradición independiente donde la autonomía importa tanto como el sonido. En el universo de guandu aparecen referencias a artistas y bandas de los años ochenta y noventa como Fellini, Duster y Daniel Johnston, además del trabajo de Transfusão Noise Records, sello y plataforma asociado a Lê Almeida y Oruã. Más que copiar un estilo, la banda parece asumir una forma de hacer: producir desde los propios medios, aceptar la imperfección y convertirla en identidad.
En octubre de 2025, guandu abrió el concierto de Codeine en City Lights, en São Paulo, una conexión significativa para una banda que trabaja con canciones lentas, atmósferas introspectivas y una sensibilidad cercana al slowcore. Ese cruce no define por completo a la banda, pero sí permite entender el lugar desde donde escucha y construye su propio camino.
“Turvo” también se expandirá a través de colaboraciones. Marina Mole vuelve a aparecer en el universo de guandu después de participar en “NO-FI”, esta vez a través de “menos um dia”, una especie de reflejo oscuro de “mais um dia”. La canción conserva cierto parentesco con aquella pieza anterior, pero se mueve hacia una zona más densa y sombría.
El disco suma además el violín drone de Aluno Predileto, alias de Guilherme Paz, multiinstrumentista de la banda carioca gueersh. Su participación agrega una capa psicodélica y envolvente a una canción donde las guitarras, los violines y la voz susurrada parecen avanzar con una calma tensa, como si el tiempo hubiera sido estirado hasta volver cada gesto más pesado.
En “fantasmas”, la presencia de omar —multiinstrumentista vinculado a Aygam y Manobra Feroz— introduce bajo y voz en una canción extremadamente lenta, que pasa de una calma casi suspendida a momentos de tensión y después desemboca en una tranquilidad extraña. Ese recorrido resume bien parte del espíritu del álbum: canciones que no se desarrollan por explosión, sino por acumulación, desvío y textura.
“Véspera” y “cowboy”, los singles del álbum, muestran el costado más romántico de “Turvo”, aunque el disco no se queda en una sola emoción. Hay poesía mínima, pequeñas viñetas, drum machines, ritmos que rozan el hip hop y recursos analógicos que vuelven todo más físico: tremolo, fuzz, sonidos en reversa y alteraciones que recuerdan que la grabación también puede ser una forma de manipular la memoria.
Con “Turvo”, guandu confirmará que su identidad no está en sonar perfecto, sino en sonar propio. El álbum abraza la cinta, la lentitud, la voz baja y el ruido como elementos expresivos. En un momento donde mucha música parece pulirse hasta perder bordes, guandu elige conservarlos. Y en esos bordes aparece su fuerza: una música borrosa, íntima y profundamente viva. Así que ya lo sabes, no te pierdas este nuevo lanzamiento el próximo 17 de septiembre. El análisis termina donde empieza la escucha.
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